Según la Unidad de Protección a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos de Guatemala (UDEFEGUA), 2020 ha sido el peor año para las personas defensoras desde que la institución inició el registro de ataques en el año 2000. Hasta el 15 de diciembre registraron 1.004 agresiones contra esta población, de las que una tercera parte fueron dirigidas contra mujeres defensoras. Hubo 15 asesinatos (11 hombres y 4 mujeres) y 22 atentados, siendo las y los defensores más afectados quienes defienden la tierra y el territorio. De estas agresiones contabilizadas por UDEFEGUA, 313 fueron casos de criminalización.

Igualmente, se ha constatado un aumento y agravamiento del riesgo de las mujeres periodistas y de las comunicadoras comunitarias. Desde que se decretó el Estado de Calamidad, la labor de informar se ha tornado más difícil y peligrosa. La Asociación de Periodistas de Guatemala ha condenado, a través de un comunicado público, acoso y ataques contra periodistas. Un ejemplo paradigmático de los ataques que enfrentan las mujeres periodistas ha sido la detención de la comunicadora maya k’iche’ Anastasia Mejía Tiquiriz, directora del medio comunitario Xol Abaj, que ha sido ligada a proceso por los delitos de sedición, atentado con agravantes específicas, incendio agravado y robo agravado. Este caso ha motivado las reacciones de la Comisión Internacional de Juristas (CIJ), la Asociación de Periodistas de Guatemala, la oficina del Procurador de los Derechos Humanos (PDH) e incluso la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión del Sistema Interamericano de DDHH y la CIDH, que han señalado la criminalización de la periodista y han llamado al Estado de Guatemala a respetar y garantizar su derecho a la libertad personal y al debido proceso.