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¿Podría introducirse y las luchas que representa en la Cumbre Mundial de Defensores de Derechos Humanos?

José: Soy José Bo Mo, vengo por parte del pueblo Maya Q’eqchi’ y soy defensor del territorio en Cahabón, Alta Verapaz. La Resistencia Pacífica de Cahabón trabaja por la defensa de la madre tierra. En este momento la lucha más importante es en contra del despojo de la tierra, la tala de árboles y el secuestro de nuestro ríos. La empresa de construcción “Actividades de Construcción y Servicios” (ACS) de Florentino Pérez ha talado quince hectáreas de bosques y a través de un canal ha secuestrado el río Cahabón. También los proyectos hidroeléctricos Oxec I y II están despojando la tierra, talando los árboles y secuestrando nuestros ríos.

La Declaración sobre las y los Defensores de Derechos Humanos cumple ya 20 años. Para ustedes como defensores de derechos humanos, ¿qué representa este texto?

José: Para nosotros los defensores y defensoras de derechos humanos es un instrumento para proteger nuestras vidas y permitir nuestras luchas en la defensa del territorio. Sirve para que las diferentes instancias gubernamentales, como el Ministerio Público en el caso de Guatemala, no nos criminalice y nos permita luchar por nuestros derechos. En el marco de la Organización de las Naciones Unidas esta declaración busca que se reconozca y se cumpla todo lo que hay en la ley.

¿Cómo ha impactado la Declaración sobre las y los Defensores de Derechos Humanos en sus luchas y en el terreno de manera práctica? ¿Se ha cumplido esta declaración?

José: En Guatemala esta declaración se incumple y esto se refleja en la persecución que sufrimos por la labor que hacemos en defensa del territorio y los derechos humanos. Esta persecución es por parte del Estado y de empresas privadas, quienes nos intimidan, nos amenazan, nos agreden físicamente, nos criminalizan y nos asesinan. Este incumplimiento también se ve reflejado en la falta de avance que hay en todas las denuncias que presentamos en contra de la empresa y en la falta de investigación que hay por los ataques a defensores y defensoras de derechos humanos. Tampoco tenemos el derecho a manifestarnos pacíficamente sin que las autoridades locales nos criminalicen y estigmaticen en las comunidades.

Por ejemplo el compañero Bernardo Caal, defensor de derechos humanos muy conocido en Cahabón, ha sido criminalizado y encarcelado por una persecución política. Esta persecución empezó cuando él se opuso al despojo de nuestras tierras y al secuestro de nuestros ríos por parte de los proyectos hidroeléctricos en Cahabón.

¿Cuáles son según usted los principales desafíos para las defensoras y defensores de derechos humanos en Guatemala para los próximos 20 años?

José: El principal desafío es la búsqueda de esa meta que es el vivir en paz sin toda la persecución que las defensoras y defensores de derechos humanos enfrentamos. Poder combatir la estigmatización, criminalización y amenazas de la cual somos víctimas por defender nuestros derechos y nuestros territorios. Los pueblos indígenas debemos continuar unidos y construir enlaces para nuestras luchas dentro de las comunidades y entre las comunidades, y debemos exigir los derechos que están establecidos por ley y en declaraciones y convenios internacionales, como el convenio 169 de la OIT. Otro gran desafío es la corrupción que hay en Guatemala entre las empresas privadas y las instituciones públicas, quienes a través de pactos permiten el despojo de nuestros territorios y la violación de nuestros derechos. Nuestras luchas deben ser visibilizadas y reconocidas para que así podamos gozar de nuestros derechos humanos.

Usted ha sido acompañado por PBI. ¿Cómo ha influenciado este acompañamiento en su labor como defensor de derechos humanos? ¿Algún mensaje para ellos?

José: Primero que nada quiero agradecer el acompañamiento que Brigadas Internacionales de Paz nos da. Desde que empezó el acompañamiento, las amenazas y los ataques que he sufrido por mi labor de defensor de derechos humano se han reducido, gracias a sus visitas a mi comunidad y a mi casa. También el acompañamiento telefónico que me hacen a mí y a los otros compañeros nos alegra, nos hace sentir más seguros y nos da una especie de apoyo moral en nuestras luchas. Además la criminalización por parte de las autoridades hacia los miembros de la Resistencia Pacífica de Cahabón ha disminuido. Antes del acompañamiento de PBI nos criminalizaban y acusaban en varias instancias porque estábamos solos. Ahora que PBI está en nuestro municipio las autoridades nos dejan más tranquilos y no nos reprimen tanto. Igualmente el acompañamiento por parte de personas internacionales ayuda a visibilizar nuestras luchas en Guatemala y fuera del país, y permite que las personas afuera del país sepan lo que verdaderamente está sucediendo en nuestros territorios.

Otra vez quiero agradecerle al equipo de PBI por todo el esfuerzo que hacen para llegar hasta nuestros territorios (que son alejados) y permitir que nuestras voces sean escuchadas en espacios como la Cumbre Mundial de Defensores de Derechos Humanos en París y agradecerles por todo el apoyo a nuestras luchas, que son luchas a favor del mundo entero. Un abrazo fuerte para el equipo de PBI Guatemala.